Los dientes de tu hijo salen un poco torcidos, se chupa el dedo, respira por la boca o un familiar te ha dicho que «cuanto antes le pongan aparato, mejor». Entre las opiniones de unos y otros, es normal que como padre o madre te asalten las dudas: ¿cuándo hay que llevar al niño al ortodoncista?, ¿es demasiado pronto?, ¿o quizá ya vamos tarde?
Circula mucha información sobre la ortodoncia infantil, y no toda es cierta. Para ayudarte a decidir con criterio, repasamos los mitos y verdades más habituales sobre cuándo un niño debe usar ortodoncia.
La primera revisión: antes de lo que crees
Empecemos por lo más importante. Las principales asociaciones de ortodoncia recomiendan una primera revisión en torno a los 6 o 7 años. Esto no significa que a esa edad se vaya a poner aparato, sino que es el momento ideal para valorar cómo se están desarrollando los maxilares y la mordida.
A esa edad, el niño tiene una mezcla de dientes de leche y definitivos, y eso permite al especialista detectar a tiempo problemas que, tratados pronto, se corrigen mucho más fácilmente. Con esta idea clara, veamos qué hay de cierto en las creencias más extendidas.
Mitos y verdades sobre la ortodoncia infantil
«Hay que esperar a que tenga todos los dientes definitivos»
Verdad: es el mito más extendido y puede hacer perder un tiempo valioso. Aunque muchos tratamientos se hacen más adelante, algunos problemas de crecimiento de los huesos se corrigen mejor cuando el niño aún está creciendo. Esperar a tener toda la dentadura definitiva puede complicar y alargar el tratamiento.
«La ortodoncia es solo por estética»
Verdad: una buena alineación es mucho más que una sonrisa bonita. Una mordida correcta facilita la masticación, la higiene, e incluso influye en la respiración y la pronunciación. Corregir estos aspectos en la infancia previene problemas mayores en el futuro.
«Si los dientes de leche están torcidos, los definitivos también lo estarán»
Verdad: no siempre es así, pero sí es un motivo para revisarlo. La posición de los dientes de leche y el espacio disponible dan pistas importantes sobre cómo saldrán los definitivos. Solo una valoración profesional puede anticiparlo.
«Ciertos hábitos, como chuparse el dedo, no afectan a los dientes»
Verdad: hábitos como chuparse el dedo, el uso prolongado del chupete o respirar habitualmente por la boca sí pueden alterar el desarrollo de la mordida. Detectarlos pronto ayuda a corregirlos antes de que dejen huella.
«El tratamiento temprano es siempre un aparato fijo»
Verdad: en edades tempranas se usan con frecuencia aparatos removibles o dispositivos que guían el crecimiento, no necesariamente los brackets clásicos. El tipo de tratamiento se adapta a la edad del niño y a lo que necesita cada caso.
«Si de pequeño no lo trató, ya no hay nada que hacer»
Verdad: nunca es tarde. Aunque la infancia y la adolescencia son etapas ideales por el crecimiento, hoy existen soluciones eficaces para todas las edades. No haber empezado de pequeño no cierra ninguna puerta.
¿Cómo sé si mi hijo necesita ortodoncia?
Más allá de la revisión rutinaria, hay señales que conviene consultar: dientes muy apiñados o separados, dificultad para morder o masticar, una mordida en la que los dientes de arriba y abajo no encajan bien, respiración habitual por la boca o la pérdida muy temprana o tardía de los dientes de leche.
Detectar cualquiera de estas señales no significa que haya que actuar de inmediato, pero sí que merece la pena una valoración para saber si conviene tratar ahora o simplemente vigilar la evolución.
La clave: una valoración a tiempo
La mejor decisión que puedes tomar como madre o padre no es adelantarte ni esperar de más, sino dejar que un profesional valore a tu hijo en el momento adecuado. A partir de ahí, sabrás si hace falta intervenir, cuándo y de qué forma, sin agobios ni tratamientos innecesarios.
En Clínica Dental Torner revisamos la sonrisa de tu hijo dentro de nuestro servicio de odontopediatría y, si procede, te explicamos con claridad las opciones de ortodoncia más adecuadas para su edad. Pide tu cita y sal de dudas con una valoración profesional.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
